Más allá de la bandera 'Gay'
- Jun 16, 2021
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Se llegó Junio y con ello la simpatía de las marcas y organizaciones se pinta de orgullo gay. Es inevitable para mi pensar cuál es el verdadero compromiso de las organizaciones con la diversidad. ¿Sí será que va más allá de ser un cambio colorido y vivaz para este mes? ¿Está el sector privado haciendo los suficiente por la comunidad LGBTIQ+?
Hasta ahora en Colombia con fecha de 2019, según la Cámara Colombiana de Comercio LGBT se habían certificado tan solo 68 empresas como diversas, cuando hay cerca de 5000 empresas registradas como grandes, en todo el país y en total, más de un millón.
¿Qué significa ser certificadas como diversas, en la práctica?
- Que son empresas que propenden por ambientes libres de discriminación
- Que tienen buenas prácticas corporativas y de gobernanza al interior de sus organizaciones
- Que capacitan y entrenan constantemente a toda la organización para evitar los sesgos, maltrato, discriminación, a individuos con orientación sexual diversa, parejas del mismo sexo, personas que han hecho su tránsito hacia otro género.
Y aunque en lugares como Estados Unidos la lucha de la comunidad LGBTIQ+ que tras décadas ha logrado progresos, de acuerdo con un reporte publicado por BCG y el New York City’s Lesbian, Gay, Bisexual & Transgender Community Center “el hecho innegable es que la mayoría de los empleados de la comunidad no se sienten verdaderamente incluidos” en su sitio de trabajo. 75% de los empleados de la comunidad, reportan haber tenido interacciones negativas con sus colegas y 40% han preferido mantener oculta su orientación sexual y más de la mitad de ese porcentaje no pensaría en revelarla a sus pares y clientes.
Frente a los rostros cambiantes de nuestras comunidades y organizaciones ¿no es hora de generar una cultura de verdad incluyente que vaya más allá de un nuevo vestido para las redes sociales? Es bueno preguntarse si por no adoptar una cultura diversa, nos estamos perdiendo de personas excepcionales, resilientes, dedicadas, fieles y hábiles.
Por otra parte, sería un gran desafío con alto impacto social, ver cómo estas políticas se despliegan y alcanzan a las comunidades LGBTIQ+ histórica y repetidamente discriminadas, abusadas, condenadas al ostracismo, con pedagogía, educación y desarrollo de programas en las ciudades, en los territorios, en la ruralidad. En mi camino por el mundo de las organizaciones no gubernamentales, muy pocos fondos he visto que se destinen para trabajo con las comunidades LGBTIQ+ en Colombia -en comparación con otros sectores- y son escasos,también, los programas que veo aplicados hacia afuera, apoyados por los privados y desde luego los públicos -siendo quizás estos últimos más visibles-.
Los cambios culturales nos deben involucrar a todos, de manera que nos transformen paso a paso, en una sociedad igualitaria, equitativa, que preserve la paz, y que tenga su génesis y sus cimientos en afrontar y trabajar en las sensibilidades, que generen acciones para que cada individuo sea partícipe de esta construcción,














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